jueves, 28 de mayo de 2020

Especial.


No creo que sea una persona fácil de descifrar, ni mucho menos es posible compactarla y guardarla en una simple palabra.
Ella va mas allá de los estereotipos y de los adjetivos aprobados por el léxico humano.
Ella es tanta luz que puede, incluso, dejarte ciego.
Ella es tantos colores que toda gama de ellos se reduce a una burla.
Ella es tanta risa que no alcanzan pulmones ni oxígeno.
Ella es tanto TODO que TODO se queda muy poco.
Pero, a su vez...
Ella es tantas penas que no hay pozos que puedan contener sus lágrimas.
Ella es tantos nudos y problemas que no hay libros suficientes para apuntar sus historias.
Ella es tanta oscuridad que se puede ver el firmamento entero consumirse en ese infinito agujero negro.
Ella es tanto dolor que aprendió a amar con todo su ser aunque los músculos se desgarren entre tanta fuerza, pero aún así, sigue inmutable, firme y dispuesta a seguir peleando cada guerra.
Ella es tanto tantas cosas, que jamas vas a terminar de conocerla, ni yo de relatarla.
Y eso, es lo que la hace tan especial.

Una Nueva Perspectiva.

Siempre me supieron decir "Dios lo ve todo" y, como es algo que escucho desde pequeña, solía imaginarme a Dios observando al mundo como si fuera una maqueta, desde arriba y distante.
Hoy pude darme idea de algo que abrió mi mente... Dios creó todos los animales, todas las plantas, todas las personas, todo lo ya descubierto y todo lo aún por descubrir, todo lo más grande y todo lo microscópico (y aun lo que el lente no puede ver) entonces, Dios ve desde todos estos puntos de vista. Desde los ojos del halcón en lo alto del cielo, desde los ojos de las hormigas debajo de la tierra.
Desde los ojos de quienes se pararon sobre los rascacielos, allí rozando las nubes, desde los ojos de los obreros sobre los andamios de sus construcciones.
Desde los ojos que ven, a través de las pantallas, las imágenes de sus cámaras submarinas, desde los ojos científicos de aquellos que observan el cuerpo humano desde sus componentes moleculares.
Desde los ojos de los románticos pedidos en algún poema, desde la mirada ahogada en lágrimas de aquellos con sus corazones rotos. Como así también, Dios ve desde los ojos del suicida, parado al borde de la cornisa, desde los ojos de aquel que hace las cosas en secreto para causar daño como, a su vez, de aquel que hace el bien de manera anónima y cree que no habrá recompensa en público.
Entendí que Dios no nos observa por encima como el simple dueño de ésta maqueta montada por sus propias manos; a Dios no se le escapan ángulos, ni perspectivas, no se le escapa ni bien, ni mal. Dios nos ve, nos acompaña y nos guía desde mas puntos de los que somos capaces de imaginar.
Dios no deja de ver los ojos felices, ni aquellos inundados en desgracia. Dios no ignora tu tristeza tapada en polvo de maquillaje, ni ahogada en tu rotundo "Estoy bien".
Dios no es ingenuo, Dios no es ignorante, Dios no nos ve desde un ángulo de superioridad, sino que sale al campo junto con nosotros.
Sólo es cuestión de saberlo notar y de creer que nada se escapa de su visión.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Cuando se cruzan las Sendas.

¿Que hacemos con los sentimientos cuando a la otra persona no parecen serle suficiente?
¿Cuándo es el momento oportuno para retirarse?
¿Cuál es el límite para esperar?
¿Por qué cuesta tanto amar con entrega? ¿Tan lejos quedó esa clase de amor a nuestra realidad actual?
Quisiera amar a una persona con todo mi ser, demostrarle a cada segundo lo valiosa que es para mi, pero ¿qué puedo hacer si veo que no hay reciprocidad? ¿Seguir regalando mi alma y espíritu a alguien que sólo me da sus horas contadas? ¿Ceder todo aún cuando esa persona no de el brazo a torcer a nada?
¿Hasta qué punto está permitido rendirse uno mismo a otra persona cuando la otra persona no se rinde a uno también?
¿Es un pecado velar por mi valor? ¿Cuidar mi corazón? ¿Buscar a otra persona en el planeta que me ame con la misma devoción y entrega?
¿Qué tengo que hacer?
¿Qué camino se debe tomar cuando se cruzan las sendas?
¿Por qué duele tanto el sentir?
¿Es así la vida ahora? Contar los sentimientos con calculadora, y sólo lo medido y nada más ni nada menos. No me animo a sentir mucho por miedo a errar. No quiero sentir menos por miedo a que ésta emoción se vaya para siempre. ¿Qué estamos haciendo?
Siempre le escribí al amor, infinitas cartas, tanto de quejas como de agradecimiento, de rencor, como también de halagos. Aunque suelo hacerme la indiferente respecto al tema, me gusta sentir, amar  a flor de piel, y ser amada de la misma manera. Me gusta el amor a la antigua, con cartas, flores, velas y frases de libros. Me gusta bailar con una melodía de fondo y la luz tenue. Me gusta sentirme especial, única, aunque hayan millones de mujeres como yo en el planeta.
Sueño con una propuesta típica, pero para mi, súper especial, mi casa con vista a las montañas, tomar café en el patio, sentir el sol y compartir mis horas con esa persona a mi lado. Soy toda una romántica, y  amar no es insignificante para mi.
Si voy a amar, que sea genuino, que sea puro, y que sea con pasión. No espero menos.
Pero...
¿Qué pasa cuando volqué toda mi devoción en una persona que no siente lo mismo?
¿Qué debo hacer cuando ya me embarré hasta la cabeza?
¿Cómo salgo? o ¿debería quedarme?
Se me cruzaron las sendas, ¿a quien debo amar más? ¿A mi misma? ¿A él? ¿Y por qué mi respuesta es siempre: ÉL?