Siempre me supieron decir "Dios lo ve todo" y, como es algo que escucho desde pequeña, solía imaginarme a Dios observando al mundo como si fuera una maqueta, desde arriba y distante.
Hoy pude darme idea de algo que abrió mi mente... Dios creó todos los animales, todas las plantas, todas las personas, todo lo ya descubierto y todo lo aún por descubrir, todo lo más grande y todo lo microscópico (y aun lo que el lente no puede ver) entonces, Dios ve desde todos estos puntos de vista. Desde los ojos del halcón en lo alto del cielo, desde los ojos de las hormigas debajo de la tierra.
Desde los ojos de quienes se pararon sobre los rascacielos, allí rozando las nubes, desde los ojos de los obreros sobre los andamios de sus construcciones.
Desde los ojos que ven, a través de las pantallas, las imágenes de sus cámaras submarinas, desde los ojos científicos de aquellos que observan el cuerpo humano desde sus componentes moleculares.
Desde los ojos de los románticos pedidos en algún poema, desde la mirada ahogada en lágrimas de aquellos con sus corazones rotos. Como así también, Dios ve desde los ojos del suicida, parado al borde de la cornisa, desde los ojos de aquel que hace las cosas en secreto para causar daño como, a su vez, de aquel que hace el bien de manera anónima y cree que no habrá recompensa en público.
Entendí que Dios no nos observa por encima como el simple dueño de ésta maqueta montada por sus propias manos; a Dios no se le escapan ángulos, ni perspectivas, no se le escapa ni bien, ni mal. Dios nos ve, nos acompaña y nos guía desde mas puntos de los que somos capaces de imaginar.
Dios no deja de ver los ojos felices, ni aquellos inundados en desgracia. Dios no ignora tu tristeza tapada en polvo de maquillaje, ni ahogada en tu rotundo "Estoy bien".
Dios no es ingenuo, Dios no es ignorante, Dios no nos ve desde un ángulo de superioridad, sino que sale al campo junto con nosotros.
Sólo es cuestión de saberlo notar y de creer que nada se escapa de su visión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario