Me voy a buscar todas las excusas del mundo para amarte como a nadie. Y de cualquier negatividad voy a hacer nacer un millón de positividades.
Puedo mirarte el día entero, si tan solo no me diese pudor encontrarme al descubierto cuando alzas la mirada y estoy analizando cada facción de tu rostro, como si fuese la primera vez que te veo, como si fuese algo desconocido, con asombro, con admiración.
No puedo, no hay y no encuentro imperfección, o alguna idea para cambiar cualquier milímetro de tu ser.
Todos los días me topo con un motivo nuevo para admirarte y sentirme orgullosa. Las ganas de fundirme en un abrazo, o de colmarte de besos se apoderan de mi, aunque se que debo moderarme. Desequilibras todo mi mundo.
Con vos, me siento fuera de órbita, incluso suelo desconocerme. Tanto amor, tanta dulzura no es compatible con mi persona, en cambio ahora, suelo empalagarme a mi misma, con cosas como estas, las que estoy volcando en una página de algún rincón lejano y perdido de Internet.
Mi más profundo deseo es que te quedes, ahora y para siempre. Ojala. Y voy a ocupar todas las estrellas fugaces de acá en adelante con esta única petición. Hasta el fin de los tiempos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario