jueves, 8 de diciembre de 2016

Un comentario de queja respecto al amor.

Claro que sí. Podemos vivir de ilusiones, aunque jamás podremos avanzar.
¿Quien sabe? Quizás sí sea mío su corazón (como lo dicen en las novelas románticas) y tal vez hayan impedimentos, barreras o muros que le impiden ver con claridad o dar un paso a mí. Si hay un muro, de mi pertenencia, entre nuestro amor, le hago una puerta y rompo la cerradura. "Hola, tenes pase libre."
Yo sí tengo barreras para llegar a él, no sólo muros de su propiedad, sino que también hay un muro que es de alguien más. Así que, si el, como yo, tiene una puerta sin cerrojo para que yo cruzara, el muro que viene tras este definitivamente no va a dejarme cruzar. De hecho, ni siquiera debería intentar. Hay letreros con un PROPIEDAD DE gigantes por toda su zona. Mejor alejarme.

¿Si apostamos todo nuestro capital (espíritu, alma, aliento, vida) y las cartas no juegan a nuestro favor? ¿Qué nos queda? Es tantear terreno a oscuras, no se debería arriesgar, a menos que todo lo que vayas a perder valga la pena ser tirado en la mesa de apuestas.
Qué triste es saber cuántas veces se pierden oportunidades únicas por el simple miedo a cuidar lo que ya se tiene, el temor por mantenernos en la zona de confort. Estúpida zona de confort. Estúpido juego de "ganar o perder". La vida sería más fácil si tuviese otras leyes.

Hola, Universo. Necesito un cambio en tu Constitución.

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