martes, 29 de septiembre de 2015

Lobos disfrazados de ovejas.

Ya no se ni en quién confiar. Me siento tan decepcionada de todo y todos. Impresionante cómo pueden apagar el más humilde rayo de luz todas estas sombras que habitan a nuestro alrededor, disfrazadas de gente inocente que se hace llamar "amigos/as".
Hay pocas personas que dicen la verdad y no son caretas. Pero parece que yo  tengo mala suerte con esos amigos. Nunca puedo encontrar a los sinceros.
Jamás creí que la persona que decía amarme tanto iba a terminar haciéndome más daño que cualquier otro ser humano de este mundo. La amistad y el amor son tan fáciles de perder.
Te das vuelta un segundo y tenés 20 puñales en la espalda.
Como duele tener que estar pendiente de absolutamente todo a tu alrededor cuando se supone que alguien te cuida la vanguardia. Es tan difícil confiar.
Ni el amor ni la amistad son puertos seguros. No podes recostarte a descansar en ninguno. La mayoría de las veces son traicioneros.
Bendito sea el dia en que pueda encontrar ese hombro sincero en el cual descansar.
Brindo por un mundo sin más mentiras, sin gente falsa, sin puñales ni traiciones.
¿Será que somos de otro planeta? ¿Tan rara es la gente que no usa máscaras?
Tarde o temprano llega el momento en el que nos damos cuenta cuán solos estamos en la batalla diaria a la que sutilmente la llamamos, vida. Hasta nuestra propia sombra nos abandona cuando todo alrededor se pone oscuro.
Amar es entregar el corazón a ciegas. Ojalá hubiese visto en sus ojos lo que aconteció hace una semana. Ojalá me hubiese dicho "No te enamores, voy a fallarte", bueno. Ni aunque me advirtiera del daño que me iba a hacer me alejaría de él. Es como jugar con el lobo del bosque con una tira de carne fresca colgándome del cuello.
El amor, cosa rara el amor.
La amistad... Dios es nuestro único amigo. Nadie, ni tu propia familia, va a ser tan fiel como el Padre Celestial que nos cuida desde arriba. Y lo reconozco. Cometí mil errores, y Él siguió perdonándome y recibiéndome con los brazos abiertos. De eso estoy segura, lo juro con la vida.
Hay mucha gente que no se merece tenerte cerca. El corazón es muy frágil y tan fácil de destruir.
No vueles alto si no queres golpearte fuerte. Pero a eso nos llevan el amor y la amistad... A confiar a ciegas, y muchas veces no sabemos si es el Lobo o la Abuelita quien nos ofrece a pasar a la casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario