martes, 1 de septiembre de 2015

Milagros.

Cada vida tiene un propósito de Dios en la tierra. Algunas personas lo reconocen, y otras mueren sin cumplir con su misión.
No importa si tienes una enfermedad, un problema cualquiera para decir "Dios me castigó, no soy digno o digna". Dios puede utilizar tu vida para mostrar su gloria a la gente incrédula. Puede sanar lo que sea que tengas ante las multitudes y obrar milagros, no sólo en ti, sino también en quien haya visto al Espíritu Santo manifestarse en tu vida.
Dios tiene planes, no importa cuanta responsabilidad necesites y cuanto debas cargar, todo es un plan perfecto del Señor.
Yo sufrí y sufro mucho... En La Biblia no dice que los hijos de Dios no sufriremos... Dice Pasarás por el fuego, y no te vas a quemar!. Pasarás por las aguas, y no te vas a ahogar!... Adversidades habrán, pero nuestro Padre no permitirá que los problemas nos consuman o nos ahoguen.
Todo servirá de testimonio, una experiencia, un consejo para la persona que tu conozcas o tal vez no, para hablarle y ayudarla a salir adelante cuando esté pasando por lo que tú ya hayas pasado o aún estés soportando.
Dios no nos ha olvidado. Y después de los problemas, después del milagro, vendrán días de dicha. Aunque siempre tendremos que luchar.
En Cristo hay victoria... Y ¿Cómo habrá victoria sin antes haber una guerra?.
Tener a Jesús en nuestro corazón no significa que no pasaremos problemas, sino que, mientras el mundo se derrumbe a nuestro alrededor, nosotros estaremos tranquilos, con una paz interior que sólo Él nos puede dar, esperando en la fe, y en el amor de Dios. Eso es tener a Jesús en nuestro corazón.
¿Tú ya lo tienes? ¿Cuánto más vas a esperar para experimentar lo sobrenatural?

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