viernes, 4 de septiembre de 2015

Aprisionando segundos.

Todo llega. Tarde o temprano llega, y si nos ponemos a pensar, lo que ni siquiera esperábamos tan pronto, llega, en un abrir y cerrar de ojos.
Llegamos a la mitad del año. Contaba los días para las vacaciones de invierno, y ya estamos pisando el mes 8 (Agosto). ¡Impresiona! Falta menos de la mitad para ser Promo, para que todo termine y todo empiece también. Estamos al borde de la Independencia, a 4 velas de los 20 años, en algunos casos, a 3.
Entusiasma y da miedo el saber que tarde o temprano vamos a crecer, de adolescentes a adultos.
Pienso en que en una década voy a encontrarme con algunos de mis compañeros y en vez de preguntarles cuándo empezamos las clases o a qué hora entramos, o si nos juntamos a jugar play o a comer pizza, sino ¿Cómo estás en el trabajo? ¿Y tu esposa? y lo peor, o mejor, ¿Cuántos años cumplió tu hijo?
Celebrar matrimonios en vez de fiestas de 15 o 18.
Tengo miedo a crecer, a irme lejos y separarme de la mayoría de las personas que fueron muy importantes en mi vida, en mi crecimiento. Pero a la vez quiero conocer lo que hay después de ese telón.
Cuando ésta función termine empezará otra, y sé bien que será aún más difícil.
Va a ser difícil acostumbrarse a cambiar las actitudes. Y pensar que cuestionaba a los mayores por sus comportamientos de adulto y ahora estoy yo convirtiéndome en uno.
Tarde o temprano va a pasar, y ahora que lo pienso, pasa muy rápido.
Muchas veces hay que frenar y ponerse a pensar. Dejar de vivir tan acelerados.
No me gusta esta profesora que está hablando en la clase, pero sé que en unos años voy a extrañarla a ella o a los otros, por el hecho de que sus clases eran más fáciles a las que tendré en el futuro, y más importante aún, por recordarme mi adolescencia, mi colegio, amigos y compañeros.
Todo a lo que ahora no le doy importancia, serán detalles importantes en mi futuro, cuando vagabundee en mi memoria.
El tiempo pasa, y sí, soy consciente de eso, pero no creí que pasaría tan rápido. No me preparé para chocar contra la pared de la vida a alta velocidad.
Primer añito, 15 años. Recepción del colegio, Recepción de la Universidad, Fiesta de Compromiso, Boda... Todo parece tan increíble.
Quisiera aprisionar mi vida y frenarla, no dejar que avance más, no quiero irme, no quiero crecer. Me siento bien con mis amigos, mi gente... Cuesta tanto dejar ir todo... Volver a empezar de cero una y otra y otra vez...
Así es la vida... Estamos obligados a escribir nuevos capítulos en esta historia que es la vida de cada uno de nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario